La exportación de soja representa una significativa fuente de ingresos para el campo hoy, al menos en paises agricola-ganaderos, como Argentina. Sin embargo, el cultivo de soja y los efectos que promete para la economia regional y/o mundial parecen no ser tan positivos.
Según argumenta greenpeace, los países europeos están aumentando la demanda de biodiesel para comenzar a reemplazar los combustibles fósiles que utilizan sus vehículos. Como su demanda excede su capacidad de producción, los bosques latinoamericanos serán los que necesitarán destruir para aumentar las plantaciones que son materia prima de su biodiesel.
En esta posición adhieren algunos paises de latinoamerica y el caribe. Es verdad que el biodiesel o los biocombustibles reducen las emanaciones masivas de dióxido de carbono y ayudan a disminuir o atenuar el efecto invernadero, pero una demanda sobredimensionada de los mismos podría causar serios daños a bosques, reservas naturales y aún problemas alimentarios a escala mundial.
Para sustituir la energía que hoy generan los combustibles fósiles por biocombustibles se requieren amplias extensiones territoriales, lo cual supone entre otras cosas, la tala de bosques, la amenaza a la biodiversidad y al ecosistema, reducir la superficie destinada a la producción de alimentos y, paradojicamente, acentuar el problema del cambio climatico.
Como ejemplo, puedo citar lo que pasó en la provincia de Salta, donde grandes extensiones de bosques desaparecieron y en su lugar se sembró soja. Cual fue el resultado? Una población arrasada por fuertes inundaciones y fuertes vientos que azotan el lugar por no tener como "pared" de contención a los arboles.
Se plantea entonces una ecuación de energía vs. alimentos. De hecho, en las provincias más ricas de Argentina, como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires se redujo notablemente la producción ganadera, dado que a los productores le es más rentable y menos complicado sembrar soja.
Según argumenta greenpeace, los países europeos están aumentando la demanda de biodiesel para comenzar a reemplazar los combustibles fósiles que utilizan sus vehículos. Como su demanda excede su capacidad de producción, los bosques latinoamericanos serán los que necesitarán destruir para aumentar las plantaciones que son materia prima de su biodiesel.
En esta posición adhieren algunos paises de latinoamerica y el caribe. Es verdad que el biodiesel o los biocombustibles reducen las emanaciones masivas de dióxido de carbono y ayudan a disminuir o atenuar el efecto invernadero, pero una demanda sobredimensionada de los mismos podría causar serios daños a bosques, reservas naturales y aún problemas alimentarios a escala mundial.
Para sustituir la energía que hoy generan los combustibles fósiles por biocombustibles se requieren amplias extensiones territoriales, lo cual supone entre otras cosas, la tala de bosques, la amenaza a la biodiversidad y al ecosistema, reducir la superficie destinada a la producción de alimentos y, paradojicamente, acentuar el problema del cambio climatico.
Como ejemplo, puedo citar lo que pasó en la provincia de Salta, donde grandes extensiones de bosques desaparecieron y en su lugar se sembró soja. Cual fue el resultado? Una población arrasada por fuertes inundaciones y fuertes vientos que azotan el lugar por no tener como "pared" de contención a los arboles.
Se plantea entonces una ecuación de energía vs. alimentos. De hecho, en las provincias más ricas de Argentina, como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires se redujo notablemente la producción ganadera, dado que a los productores le es más rentable y menos complicado sembrar soja.






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